2015

¿Quien Soy?

Resulta significativo que los primeros astronautas, mientras eran preparados para sus vuelos a la luna, debieron dar veinte respuestas a la pregunta: "¿Quién es usted?"

Y es que el asunto de la identidad es un intrincado problema aun para los adultos. ¿Cuánto más no lo será entre los jóvenes? Desde que nos asomamos al mundo de los grandes hemos tratado de resolver este asunto. Y la primera cosa a la cual echamos mano es a buscar héroes a los cuales imitar.

Desconcertados ante la incógnita de nuestro propio yo, procuramos cubrirnos con trocitos arrancados de otras personalidades que nos resultan atractivas. Es como armar un puzzle con piezas de puzzles diferentes. Por supuesto, es bastante difícil que resulte de ello algo coherente. Es así cómo muchas personas, siendo aún mayores, nunca han logrado armar una personalidad real. Es como si viviesen con rasgos, ideas y propósitos prestados, y, a veces, incoherentes.

Amado joven creyente: ¿Quién eres tú, realmente?. Un hombre de Dios ha dicho: "Tú eres tres personas: Aquella que crees ser; aquella que otros piensan que eres; y aquella que Dios sabe que eres y que podrás ser por medio de Cristo".

LO QUE CREES SER

Lo más probable es que la imagen que tienes de ti mismo sea huidiza y cambiante. Ni tú mismo sabes qué y cómo eres. Y, además, no estás conforme con ella. Puede ser que en un momento estés relativamente conforme contigo, y luego, caes en el desánimo por largo tiempo.

El no estar conforme contigo mismo puede llevarte a momentos de gran depresión. Crees no estar a la altura de lo que esperan de ti, sientes que no eres digno de ser amado, y de hecho crees que no lo eres.Vienen argumentos a tu corazón que dicen que todo cuanto hagas será inútil, que no habrá una nueva oportunidad para ti, que tu problema no tiene solución. Oh, ¿quién podrá ayudarte?

LO QUE OTROS PIENSAN QUE ERES

Muy pronto te das cuenta que hay una disociación entre lo que crees ser y lo que otros piensan que eres. Así, surge la necesidad de ajustar ambas imágenes, cediendo del ser al parecer ser, o bien, buscando imponer a los demás claramente lo que crees ser.

A veces la imagen que proyectas te sirve de escudo, cuando de verdad sabes que no eres ni tan fuerte, ni tan inteligente, ni tan noble. Pero a veces ocurre lo contrario, la imagen que proyectas va en desmedro de lo que crees ser realmente. Y entonces luchas por mostrar quién realmente eres o crees ser. Sientes, o bien, que eres conceptuado muy positivamente o, al revés, que eres objeto de una tremenda injusticia.

También te darás cuenta de que esa imagen que proyectas está grandemente determinada por tu cuerpo, a veces muy a tu pesar. Como que te dan ganas de que haber tenido otro cuerpo, más afín a como tú crees que eres. Y tratas de introducir en tu cuerpo las modificaciones (aunque sea disfrazándolo) necesarias para alcanzar tu objeto.

LO QUE DIOS SABE QUE ERES Y QUE PODRÁS SER POR MEDIO DE CRISTO

Ante Dios y para Dios eres realmente lo que eres. No caben aquí falsificaciones ni hipocresías, no hay imágenes impostadas. Nada aquí es aparente; todo es real.

¿Y qué eres para Dios? Como ya has sido alcanzado por la luz de Dios, sabes perfectamente quién eres, porque Dios te lo ha mostrado por su Palabra. Tú eres un pecador, ni mejor ni peor que todos los hombres. Eres hijo de Adán, y como tal, estás destinado a la condenación. No hay mérito en ti; eres un pecador perdido. ¿Quién podrá salvarte? Tú sabes que en ti no mora el bien, que todo tu ser está inclinado al pecado. ¡Oh, qué oscuro panorama, qué desoladora realidad!

Pero eso no es todo. Dios sabe que tú has recibido a Jesucristo en el corazón. Que, reconociendo tu irreparable pecaminosidad, te has acogido a la gracia de Dios en Cristo Jesús. Entonces, ahora, la justicia de Jesucristo viene a ser tuya por la fe. Y Dios ya no te ve en ti mismo, bajo condenación eterna, sino en la bendita posición de hijo de Dios, salvo para siempre.

Así que, en ti hay una doble realidad. Hay algo que todavía conservas de tu antigua estirpe: tu alma con inclinaciones al mal, y tu cuerpo de humillación, que muestra las flaquezas de la destitución anterior. Pero también llevas mucho de la nueva creación: Un nuevo corazón, un espíritu nuevo dentro de ti, y el mismo Espíritu de Dios, que habita en él. De manera que eres, por un lado, un vaso de barro, frágil; pero, por otro, eres un magnífico tesoro dentro de ese vaso.

Esto es lo que eres hoy para Dios. Sin embargo, hay algo más. Hay algo que tú puedes llegar a ser por medio de Cristo. ¿Qué es? Dios desea que tú llegues a ser en todo semejante al Señor Jesús. ¡Qué tremendo objetivo! Para lograrlo, Dios te trata como un Padre trata a sus hijos, es decir, amándote y sometiéndote a su disciplina, para que participes de su santidad.

En tanto, el Espíritu Santo hace un doble trabajo en ti. Por un lado, está restando cosas de ti y, por otro, está agregando la vida y el carácter de Cristo. ¿Cómo lo hace? Él dispone todas las circunstancias de tu vida para que, por medio de ellas -especialmente por medio de tus sufrimientos- este bendito carácter de Cristo se vaya plasmando en ti. De modo que, en algún tiempo más, seas más y más Cristo y menos Adán.

¿No es maravilloso? Lo que eres para Dios es ¡un pecador salvado y regenerado! Lo que puedes llegar a ser es ¡nada menos que semejante a Cristo! Después de conocer estas cosas, creo que nunca más caerás en el hoyo de la depresión, ni te verás jamás desamparado. Dios te ama, y te lo demuestra claramente cada día.


En entrevista al pastor Udolcy Zukowski, líder de Aventureros y Conquistadores de la Iglesia Adventista para ocho países sudamericanos, explica lo que es Halloween, lo que se hace en una celebración como esa y los motivos por los cuales los cristianos no deben involucrarse con ese movimiento.

Halloween, o Día de las Brujas, nació en Inglaterra y en el año de 1840 llegó a los Estados Unidos. Hoy es la segunda fiesta más importante del país, solo después de la celebración del Día de Acción de Gracias. Otros países del mundo también celebran Halloween inclusive en Sudamérica.



Pr. Udolcy Zukowski


Me sorprendo al ver cómo muestran a los cristianos en algunos programas de TV. El creyente parece una caricatura humana, con énfasis en muchas características extrañas. Parece un alienígena de mal gusto, raro y loco, hablando un montón de cosas sin sentido. Dios no creó un pueblo para ser visto como ridículo y servir de broma para el mundo. ¿Recuerda que modestia significa sencillez? Se ha dado cuenta de que alguna ropa, del tipo titulado como “ropa-de-creyente”, llama más la atención que una vestimenta moderna y de buen gusto? Algunas son tan “llegué” que hasta hacen de la persona un punto de referencia, más o menos así:

— ¿Donde queda la panadería más próxima?

Debe ir recto y girar a la derecha, después de esa persona extraña.

Decencia, modestia y sentido común son los pedidos de Dios para nuestra apariencia (1º Timoteo 2:9). ¿Sabía usted que modestia es lo mismo que simplicidad y discreción? Es, lo correcto es no vestirnos de forma que llamemos la atención hacia nosotros mismos. Podemos concluir que ser relajado y mal vestido es una forma de ignorar este principio. Casi nadie piensa desde esta perspectiva, pero deberían. Cuidado cuando se vista de manera distinta de la realidad porque esto puede disminuir la credibilidad que usted tiene frente a las personas. Es mucho más fácil creer en lo que alguien bien vestido tiene para decir, que en alguien con apariencia relajada, ¿verdad?

Cierta noche, mi hermana y yo tuvimos que viajar a la ciudad de San Pablo. Nuestros padres se quedaron preocupados, pues llegaríamos allá muy tarde, y dependeríamos del transporte público. Al llegar a nuestro destino, paramos en un cajero automático para sacar dinero. Estábamos temerosas y con miedo de un asalto; después de todo era muy tarde. De repente, un hombre muy mal vestido y con una apariencia extraña se nos aproximó y dijo:

— Aquí es muy peligroso a esta hora.

- Me asusté, pensando que todo lo malo que temíamos estaba por suceder en ese momento.

— Pero estén tranquilas. Yo estoy aquí para protegerlas – terminó el hombre.

Por un lado nos sentimos aliviadas. “Uf, es solo un loco”, pensé. “Vamos hermana”, dijo mi hermana, acelerando los pasos mientras me tomaba de la mano. Después me pregunté si aquel hombre realmente tenía la intención de protegernos mientras sacábamos el dinero, o si era un marginal, como lo deducimos. ¿Será que lo juzgamos injustamente por su apariencia? Puede ser que sí. Pero en un mundo lleno de mentiras y maldades, esa es la realidad. Queriendo o no, la imagen todavía habla más alto que cualquier grito. Cuando hay duda, las personas se apartan. Por eso, como cristianos, es fundamental que transmitamos confiabilidad a través de nuestra imagen. De esta manera, nuestras palabras ganan espacio y fuerza.

Por relatos bíblicos, sabemos que Jesús andaba bien vestido, pues necesitaba ser tomado en serio al predicar el evangelio. ¿Por qué usted cree que, en su crucifixión, los soldados quisieron sortear su túnica para ver quien se quedaba con ella? ¡Fue una pelea loca por la ropa de Jesús! Bueno… Ellos no creían que él verdaderamente era el hijo de Dios, por eso no querían su vestimenta como objeto de honra. Seguramente era una pieza bonita, por eso la querían tanto.

Me acuerdo de haber oído una historia interesante sobre “la iglesia de las personas bonitas”. En cierto culto, el pastor contó sobre una persona que había sido bautizada recientemente. Ella dio su testimonio, diciendo que algo que llamó su atención fue la elegancia de los miembros de iglesia, a los cuales ella siempre observaba desde el patio de su casa. A su modo de ver, algo muy importante debía suceder en ese lugar, ya que todos se vestían tan bien para entrar en él. Curiosa, fue a un programa. El final de la historia usted ya lo sabe.

Claro que nuestro objetivo de vida no es ser elegante y bien vestido, pero, para realizar una misión tan grande, es necesario estar atento en todos los detalles. Acostumbramos decir que nuestro hogar no es aquí, pero también debemos recordar que no somos de Marte. Tenga presente que, para oír nuestras palabras, primero analizarán nuestra imagen.


Autor Original | Emanuele Salles

[tab][content icon="check" title=" Información"]
lección escuela sabática jeremias
JEREMÍAS

MI-YITTAN
El hebreo bíblico, como la mayoría de las lenguas, está salpicado de expresiones idiomáticas, palabras o frases que significan algo diferente de lo que parecen decir. Un ejemplo es mi-yittan, término compuesto por dos palabras hebreas: mi, que es la interrogación "¿quién?"; y yittan, que significa "daré". De este modo, queda: "¿quién dará?"

En la Biblia hebrea, esta frase expresa la idea de un deseo, un anhelo, algo que se desea con ansias. Por ejemplo, después de que escaparon de Egipto, los hijos de Israel, frente a los desafíos del desierto, exclamaron: "Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto" (Éxo. 16:3). La expresión "ojalá" proviene de mi-yittan. En el Salmo 14:7, David exclama: "¡Oh, que de Sion saliera la salvación!" El hebreo no dice "Oh", sino mi-yittan. En Job 6:8, cuando Job exclama: "¡Ah, si Dios me concediera lo que le pido!" (NVI), "Ah" viene de mi-yittan.
[/content][/tab]
[tab][content icon="play" title=" con Audio"]Guía de Estudio para Alumnos On-Line y con Audios:
[/content][content icon="download" title=" en PDF"]Guía de Estudio para Alumnos en formato PDF, para descargar:
[/content][/tab]

REVIVE 2.0 Buscando la Bendición

Es un evento realizado anualmente por el departamento de mayordomía cristiana. La Iglesia Adventista del Séptimo Día comenzó a realizar este proyecto de mayordomía desde el año pasado con el pastor Daniel Villar en Perú. El tema abordado para la gestión 2015 es: “Buscando la Bendición” y tienen el objetivo de inspirar un reavivamiento espiritual diario y permanente y motivar la practica de la mayordomía cristiana.

Author Name

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.